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Monday, March 02, 2009

Un poema para molestar a la juventud peresosa de México

Juan García Hortelano en el prologo que publica en la antologia "El grupo poético de los años 50" menciona que una de las caracteristicas de estos poetas fue la autodidacia... en cierta forma como victima del declive de la cultura y la educación en México despues de la matanza de Tlatelolco (que ya se olvido, no por mí sino por los señores "Dr." de las universidades, por CONACYTT, CONACULTA y Universidades) me identifico con esta postura poetica en otra latitud. Aqui comparto un poema de Angel González.

Discurso a los jovenes

De vosotros,
los jovenes,
espero
no menos cosas grandes que las realizaron
vuestros antepasados.
Os entrego
una herencia grandosa:
sostenedla.
Amparad ese río
de sangre,
sujetad con segura
mano
el tronco de caballos
viejísimos,
pero aún poderosos,
que arrastran con pujanza
el fardo de los siglos
pasados.

Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan.
Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento,
para asfixiar en moldes paretados
todo lo que respira o que palpita.

A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuderos
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.
Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza.

Y finalmente,
tú, dueño
del oro y de la tierra
poderoso impulsor de nuestra vida,
no nos faltes jamás.
Se generoso
con aquellos a los que necesitas,
pero guarda,
expulsa de tu reino,
mantenlos más allá de tus fronteras,
dejalos que se mueran,
si es preciso,
a los que sueñan,
a los que buscan
más que luz y verdad,
a los que deben ser humildes
y a veces no lo son, así es la vida

Si alguno de vosotros
pensase
yo le diría: no pienses.

Pero no es necesario.

Seguid así,
hijos míos,
y yo os prometo
paz y patria feliz,
orden,
silencio.

(Sin esperanzas, con convencimiento)

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