
Salimos de la presentación de una edición del “Saltamarti” de Joan Brossa del CCCB, Barbará quería comer y caminamos por el barrio del Raval. Los estudiantes ya andaban manifestándose, iban a plaza Catalunya. Nosotros los seguimos hasta las Ramblas donde Barbará busco un Pita Inn para comer una pita de pollo y yo me chingue una de ternera. Mientras comíamos las pitas, Barbará contemplaba el culo de los en ese entonces todavía mozos de escuadra mientras yo veía el de las estudiantes. Formulamos la teoría de que este tipo de manifestaciones más que buscar derechos, es un funcionamiento del inconsciente colectivo que se da cada generación con el afán de marcarla y hacerla prevalecer mediante la reproducción. En realidad yo recordaba lo que Octavio Paz maneja en la “Llama Doble” sobre los logros de los movimientos del 68; los cuales según el poeta y ensayista, solo fue la libertad sexual y amorosa. Caminábamos por via Laetana gritando “
aquesta es la seva democracia” y “policías no”; veíamos como estudiante punk’s insultaban con palabras a los que después se iban a convertir en los monstruos de escuadra pero que aún permanecían inmóviles… como si esperaran que una presa cayera en la trampa. Continuaba viendo el culo de las catalanas. En plaza Jaume I vi a una que parecía modelo del 68, Barbará corre con el resto, veo como golpean a un periodista en la cabeza… los monstruos ya son monstruos. Retrocedo para proteger a Barbará que se siente decepcionada del culo de los que antes eran mozos. Se queda impresionada porque a una turista de unos 50 le rajaron como si fuera beaner cruzando el rio Bravo (si fue gringa… que le sirva pa que vea cómo se siente). Nos orillamos a la pared aplastados por la cantidad de estudiantes que buscaban protección. Los Monstruos empezaron a actuar como una manda de lobos metiendo terror entre los ciervos. Iban primero sobre los débiles los maricas, nos hicieron avanzar. Cruzamos la plaza Jaume I. Barbará se fue hacia donde los monstruos esperaban a las mujeres para golpearlas. Me abrí paso entre macanazos para no perderla, la alcance y nos fuimos otra vez por via Laetana para escondernos en el portón de una casa. Allí había más estudiantes y un periodista del periodico de La Vanguardia… impresionado por la violencia de los monstruos que no respetaban a nadie. Estuvimos casi una hora antes de poder salir de allí rápidamente para que los monstruos no nos volvieran a atacar. Buscamos un metro, una vez que llegamos a las Ramblas. En el metro Barbará y yo no podíamos dejar de reír… llegamos al arco del triunfo, nos sentamos en una banca y los carros de los monstruos se detuvieron frente e nosotros, el helicóptero pasaba por arriba… nos empezamos a reír de ellos y estos se fueron a seguir buscando estudiantes.
aquesta es la seva democracia” y “policías no”; veíamos como estudiante punk’s insultaban con palabras a los que después se iban a convertir en los monstruos de escuadra pero que aún permanecían inmóviles… como si esperaran que una presa cayera en la trampa. Continuaba viendo el culo de las catalanas. En plaza Jaume I vi a una que parecía modelo del 68, Barbará corre con el resto, veo como golpean a un periodista en la cabeza… los monstruos ya son monstruos. Retrocedo para proteger a Barbará que se siente decepcionada del culo de los que antes eran mozos. Se queda impresionada porque a una turista de unos 50 le rajaron como si fuera beaner cruzando el rio Bravo (si fue gringa… que le sirva pa que vea cómo se siente). Nos orillamos a la pared aplastados por la cantidad de estudiantes que buscaban protección. Los Monstruos empezaron a actuar como una manda de lobos metiendo terror entre los ciervos. Iban primero sobre los débiles los maricas, nos hicieron avanzar. Cruzamos la plaza Jaume I. Barbará se fue hacia donde los monstruos esperaban a las mujeres para golpearlas. Me abrí paso entre macanazos para no perderla, la alcance y nos fuimos otra vez por via Laetana para escondernos en el portón de una casa. Allí había más estudiantes y un periodista del periodico de La Vanguardia… impresionado por la violencia de los monstruos que no respetaban a nadie. Estuvimos casi una hora antes de poder salir de allí rápidamente para que los monstruos no nos volvieran a atacar. Buscamos un metro, una vez que llegamos a las Ramblas. En el metro Barbará y yo no podíamos dejar de reír… llegamos al arco del triunfo, nos sentamos en una banca y los carros de los monstruos se detuvieron frente e nosotros, el helicóptero pasaba por arriba… nos empezamos a reír de ellos y estos se fueron a seguir buscando estudiantes. .jpg)

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