
En el café había un ente, bueno si era un ser humano pero a veces no parecía comportarse como tal y en algunas ocasiones era tratado como una especie de mico gracioso, de esos que entrenan los cirqueros para ganarse la vida; el caso es que este personaje soñaba que tenía un pariente multimillonario en medio oriente. Según él o según lo que él creía por lo que los otros le decían de sus parentescos con algún califa, su pariente perdido un día llegaría y le daría una cantidad exorbitante de dinero; miles de millones de dólares – en ese entonces los dólares todavía valían lo que los euros ahora valen – para cumplir sus caprichos más insensatos. El más descomunal y del cual las otras fantasías giraban en torno era el de la Torre Bicholatinoamericana. Esta torre iba a ser, o tal vez sea pertinente decir va a ser, el edificio más grande del mundo. Pero su gracia no va estar en eso, porque ese record cada cierto tiempo lo tumban, su mayor gracia es que va a emular la erección de un órgano sexual masculino con todo y una fuente en la punta para de vez en cuando eyacular cantidades estúpidas de leche. La inauguración de la torre iba a estar llena de estrellas de rock y nuestro amigo iba a ser el gran anfitrión de la fiesta del siglo. Tenía una lista de invitados impresionantes escondida en uno de los asientos del Vip’s de la Rosales. Desafortunadamente he descubierto que el pariente petrolero de nuestro entrañable camarada desperdigo su dinero en Barcelona con el que ha de ser el primo gay que no conocía, el cual le robo la idea y en vez de hacer la Torre Bicholatinoamericana, mando construir un consolador gigante y luminoso. No es de las proporciones descomunales que se planean para la Torre Bicholatinoamericana, pero causa impresiones parecidas. Como la que tuvieron las dos lesbianas que estaban a mi lado cuando a mitad de un rave encendieron las luces del gran consolador y las locas gritaron: Siiiiiiii desde aquí siento que vibra en mi clítoris. Después de eso las locas se besaron emocionadas al son del beat y obviamente sin invitarme a su fiesta privada. En fin solo me queda esperar que el pariente rico de mi amigo se apure en heredarle esos millones para poder ir a la inauguración de la tan ansiada torre. (A la derecha esta la foto del gran consolador de Barcelona.)

No comments:
Post a Comment